jueves 8 de noviembre de 2007

Allein

¿Mi película de zombies favorita?

Bien, debería ser una elección difícil, porque hay un montón de buenas películas de zombies, e incluso si uno las separa en categorías del tipo películas-serias, películas-cómicas y películas-de-aventuras, sigue habiendo varias disputándose el primer lugar.

Hasta hace dos meses hubiera escogido sin dudarlo un instante Dawn of the Dead (2004), pero hace unas semanas vi 28 Weeks Later (2007) y desde entonces las dos comparten el tope de la lista. Pero claro, ninguna de ellas existiría sin Romero y su (re)invención del género en The Night of the Living Dead (1968) y el Dawn of the Dead original (1978), y por excelentes que sean todas ellas, nada se compara a Lionel Cosgrove y su cortadora de césped en el clímax de Braindead (1992).

Y claro, estoy dejando fuera películas de cachondeo puro y duro como Shaun of the Dead, Bio Zombie (Sun Faa Sau Si), Mucha Sangre, Versus, Wild Zero o Plaga Zombie (y su secuela Plaga Zombie: Zona Mutante), que no por ser graciosas dejan de ser estandartes del cine de zombies.

Lo más fácil a la hora de elegir, en realidad, sería empezar desde abajo e ir descartando lo malo, que lamentablemente ha sido mucho (y sigue aumentando) desde el boom necrofílico que fue Dawn of the Dead y que se ha ido filtrando a otros formatos, siendo el más abarrotado de todos el cómic, que últimamente trae muertos (y supermuertos) hasta en las contraportadas.

Pero bueno, esto no es un artículo sobre zombies, porque aunque haya visto 8 de cada 10 películas de zombies, jugado toda la saga de Resident Evil, leído The Walking Dead, Marvel Zombies y sus innumerables plagios, luchado contra ellos en más de una partida de rol, pasado horas de borrachera y sobriedad conversando y meditando sobre el añorado y temido Holocausto Zombie y escrito manuales de supervivencia que resulta que ya estaban escritos y publicados (sob, sob), no me siento capacitado para producir una metacrítica que haga justicia a mis undead monsters favoritos de todos los tiempos*, y además basta utilizar el buscador de Google para encontrar ensayos extensísimos al respecto.

Así que limitando el alcance de esta metacrítica, hablaré de la que en 98 minutos de transformó en la mejor película de zombies que he visto en mi vida. Probablemente es también la mejor película alemana que he visto, pero eso no es un gran logro y además es otro asunto.

Antes de pasar al largometraje en sí, un parrafito para explicar cómo llegó a mi reproductor de DVDs. Porque por muy globalizada que esté la cosa, no soy especialmente adicto al cine arte ni a los títulos superdesconocidos, que para ver genialidades bizarras birmanas ya tengo a YouTube (aunque bueno, vale, de Birmania pocas cosas salen). Pero como digo, más allá de una que otra película iraní o koreana de vez en cuando, lo más raro que veo son clásicos del gore y documentales comunistas, siendo como soy un especimen glorificado de la clase obrera, ávido consumidor de estrenos pirateados, series bitorrenteadas y animés enlatados. Sin embargo, toda regla tiene su excepción, y la mía son los zombies, sin importar la época o el idioma (o la calidad, como demuestra el hecho de que -voluntariamente- me haya autoflagelado con la tercera adaptación al cine de Resident Evil, después incluso de haber sufrido lo indecible con la segunda, habiendo llegado al punto de aborrecer a la otrora adorada Jovovich). Por ello no es raro que una visita a un amigo, de esos que llenan estuches y estuches con películas, programas informáticos, videojuegos y demases a una velocidad enésimamente superior a su capacidad para hacer uso de los mismos, haya terminado, después de un par de horas de cervezas y selección, con Allein en la bandeja de mi DVD-player y mi eterno agradecimiento a la desenfrenada obsesión emuleadora de mi camarada (cuya identidad permancerá secreta porque quiero seguir siendo el primero en tener acceso a sus bolsos, estuches y torres de discos).

Ahora sí, la película, que sin duda será parte del próximo Terrorama valdiviano, una vez que se lo comente al buen Luchóforo Colombo.

Allein (que significa "solo" en alemán) fue dirigida en el 2005 por Franck Wolfgang Murnau (nieto del maestro), protagonizada por Peter Kremer, un actor de 48 años (¡sí, el personaje principal de la mejor película de zombies de la historia es casi un cincuentón!) de esos que se dedican principalmente a la televisión, y filmada íntegramente en Berlín.

Aunque aparecen zombies, porque, bueno, tienen que aparecer, no abundan, y la cosa va más de terror psicológico y reflexiones filosóficas, muy al estilo triste y decadente de The Road (Cormac McCarthy). Si bien no está filmada en blanco y negro, no es una película colorida, y no hay chorros de sangre ni explosiones anaranjadas, sino colores fríos y bordes gastados. Allein está llena de primeros planos y cuadros cerrados, confiando en la expresividad del rostro de Peter (lo llamo por su nombre real porque nunca se sabe el del personaje) y en el excelente trabajo de los encargados de los escenarios. Absolutamente todo en esta película, todos los fondos, los paisajes, la ropa, los muebles, todo está como impregnado de desolación, de descuido, de tiempo... Y por si fuera poco, para apoyar la sensación de opresión y soledad, no hay diálogos. El protagonista no abre la boca más que para respirar, y todo el resto es narración en off, aunque la cadencia se adecúa a la vivencia del personaje (por ejemplo, en una escena en que está huyendo desesperadamente de un grupo de zombies, todo lo que se escucha es una seguidilla interminable y chillona de insultos y juramentos, una cadena infinita de "mierdamierdamierda" que sale de la cabeza de Peter mientras sus labios permanecen pegados). Es más o menos el mismo recurso de Eternal Sunshine of the Spotless Mind o la secuencia final de Memento, por poner dos ejemplos que han sabido utilizar la idea.

En fin, que si 28 Weeks Later es adrenalínica y deja con sabor a urgencia, a miedo visceral y búsqueda, Allein es en cambio terroríficamente fría, desesperanzada, melancólica. Tal vez eso es lo que más me impactó, ya que uno no suele ver películas de terror que sean a la vez tan reales...

El argumento en sí es sencillo: la vida de un sobreviviente. Peter arrastrándose de un día al siguiente como una mosca sin alas, en busca de alimentos, en busca de otras personas, en busca de sentido (no, el libro de Frankl no le hubiera servido de nada). Del entorno y de sus reflexiones vamos obteniendo ciertos datos sobre su pasado y su presente: son los años 60's, su esposa e hijo están muertos, el holocausto zombie comenzó hace menos de una semana, la ciudad por la que vaga sin rumbo es Berlín. Nunca queda clara la razón por la que aparecieron los no-muertos, pero seamos honestos, eso es lo de menos en una película de zombies.

A lo largo de 98 minutos de enervante soledad y tensión, suspenso y monológos silenciosos, todo ello aderezado con estallidos de rabia, persecuciones jadeantes**, crisis nerviosas y violencia de la fea (es decir, esa violencia que aunque sea ficticia no es graciosa, ni siquiera soportable, sino brutal, desagradable, verdadera, como en Irreversible), nos vamos dando cuenta de que lo que en realidad está buscando Peter es la muerte.

Peter lo ha perdido todo, y día a día se va perdiendo también a sí mismo, va desapareciendo en el invierno alemán, dejando atrás su humanidad como una serpiente deja una piel que ya no sirve. Y no puede ser de otro modo, porque un hombre solo ya no es un hombre, y en ese sentido esta película es un ensayo sobre la naturaleza social del ser humano.

En fin, divago. No quiero ponerme a hablar del instinto de manada de los zombies y la corrosiva ineptitud del superviviente exiliado, cuya única manera de triunfar es dejar de ser él mismo y convertirse en algo más, algo diferente, alienígeno, maquinal.

Esta película es lo que debería haber sido la novela I Am Legend, de Richard Matheson, pero lamentablemente Soy Leyenda a medio camino se transforma en una estupidez pseudocientífica y ridícula. Tal vez la reciente adaptación cinemátográfica sea mejor que el libro, aunque eso casi nunca pasa, pero de cualquier modo será una película de aventuras, todo lo contrario a Allein, que es la desventura definitiva de su protagonista.

Quisiera ser más talentoso o decidido y escribir más, mucho más, sobre Allein. Pero no puedo. Es como tratar de explicar los chistes de xkcd. Es imposible. Lo que podía decir ya lo he dicho, y si falta algo es el final, que es evidente como la realidad. Casi todas las películas de zombies tienen finales semi-abiertos: al menos uno de los personajes sobrevive hasta el último momento, y su destino queda a la imaginación del espectador. La verdad, por dura que parezca, es que no hay nada que imaginar.

Los zombies siempre ganan.

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* ¿Vampiros emo-punk-goths? ¿Fantasmas a la japonesa? ¿Momias CGI? No gracias, me quedo con los zombies y, en todo caso, con algún que otro ghoul.
** Por supuesto, habiendo sido filmada en el siglo XXI, los zombies son versión 2.0. Corren, trepan, suben escaleras, etc. No como antaño, en que eran prácticamente momias. Nada, si a este ritmo dentro de poco hasta los veremos bailar en las películas.

2 comentarios:

cabellosdefuego dijo...

Te recomiendo un cuento de Baldomero Lillo (sí!) que se llama "el ahogado", aparece en Sub Sole. Ahí aparece un zombi hardcore.

Gabriel dijo...

gracias u.u

no, you rule